viernes, 16 de noviembre de 2018

Es la primera vez que limpio mi cuarto desde que te fuiste. Con cada pasada de la escoba, cada golpe del trapeador nuestros momentos desaparecían en una nube de humo y polvo.

Limpié mi cama del sudor y las lágrimas derramadas ahí. Dejé que tu olor desapareciera entre productos de limpieza.

Encontre una caja de besos sin boca, unos abrazos sin respuesta y el cadáver de unos gritos de dolor.

Mi esperanza se fue a la basura y solamente queda un monumento a una vida perdida.

Hoy limpié mi cuarto por primera vez desde que te fuiste y nunca me sentí más solo.

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