Es la primera vez que limpio mi cuarto desde que te fuiste. Con cada pasada de la escoba, cada golpe del trapeador nuestros momentos desaparecían en una nube de humo y polvo.
Limpié mi cama del sudor y las lágrimas derramadas ahí. Dejé que tu olor desapareciera entre productos de limpieza.
Encontre una caja de besos sin boca, unos abrazos sin respuesta y el cadáver de unos gritos de dolor.
Mi esperanza se fue a la basura y solamente queda un monumento a una vida perdida.
Hoy limpié mi cuarto por primera vez desde que te fuiste y nunca me sentí más solo.